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Archive for 31/03/17

Me despido… Quizás para siempre

EL ÁGUILA

Año II – Núm. extraordinario y último.

Aguilar de Campóo, 10 de abril de 1915.

El Director: Asperino Martínez y Rodríguez

 

 

Me despido…

Quizás para siempre

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¡Adiós mis queridos admiradores! Con harto sentimiento me separo de vuestro lado, no porque durante este período de estancia por esta tierra me hayáis tratado mal, no, me voy a otro país donde es más necesaria mi presencia, mis súbditas [las águilas] se han sublevado durante mi ausencia y quiero imponerlas mi autoridad para normalizar la tranquilidad entre ellas.

        Aquí ya no sería provechosa mi estancia, conozco los defectos de que adolecen los habitantes de esta región y se me haría muy molesto repetirles que por tal camino no se va a ninguna parte. Una, dos y hasta tres veces se pueden decir las cosas, pero más, ¡imposible!; con ello se demostraría el grado de cultura de que estamos revestidos y esto motivaría envidias a otros países, que de fijo nos declararían la guerra, y ésta hay que evitarla; sus resultados son fatales, por lo tanto remontaré mi vuelo en breve, pero antes he de cumplir con los deberes de cortesía, he de despedirme demostrando educación y agradecimiento a todos cuantos en mis alas han gravado algo provechoso que conservaré en mi “biblioteca” para que si a mis “hijos, nietos o biznietos” algún día les diera por visitar estos lugares, tuvieran datos del grado de cultura que había en esta región y verían si logró adelantos o retrocesos. (más…)

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Mi despedida

EL ÁGUILA

Año II – Núm. extraordinario y último.

Aguilar de Campóo, 10 de abril de 1915.

Autor: Bernardo

 Colaborador

 Mi despedida

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En mayo del pasado año, cuando preparamos el primer número de este periódico, parecíanos poco menos que imposible asegurar su tirada durante tres meses. Insensiblemente pasó el primer trimestre, el segundo y el tercero, y pudiera transcurrir todavía otros muchos si no estuviéramos persuadidos de que el tiempo consagrado al periódico nos será de más utilidad y provecho dedicado a los negocios que nos proporcionan los medios de nuestra vida.

        Más de once meses ha vivido «El Águila»; deja su desaparición un vacío insondable, y los que en él colaboramos, sentimos algo así como remordimiento al abandonar la empresa apenas dada cima, cuando libres de obstáculos por todas la veredas solo vislumbrábamos satisfacciones, merecidas por los pasados disgustos y contrariedades. (más…)

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Era de esperar

EL ÁGUILA

Año II – Núm. extraordinario y último.

Aguilar de Campóo, 10 de abril de 1915.

Autor: Manuel Gómez Renedo

Colaborador

 

Era de esperar

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Si grande fue la satisfacción que experimenté cuando por tercera vez se publicó este querido decenario, no ha sido menor el sentimiento que en mí ha producido la noticia de su desaparición.

        Como colaborador, aunque insignificante, desde su fundación, dejaría sin demostrar mi amor hacia la prensa local, si para la formación del último número no contribuyera con un pequeño trabajo.

        Lamento muy de veras el que tan pronto «El Águila» se ausente de esta región donde tan necesaria es su estancia por los efectos que produciría en nuestra sociedad que tan necesitada está de que se la marquen los caminos por donde se adquiere la cultura y el progreso.

        Estos fueron los objetivos principales que motivaron la tercera aparición de este decenario, pero convencidos de que resultaban inútiles cuantos esfuerzos morales y materiales se hagan por el progreso y cultura en esta zona, con justa razón el director, de acuerdo con el gerente, han decidido suspender por ahora la publicación.

        Esto no me ha sorprendido, pues a diario vemos iniciativas nobles que fracasan, y en esta villa se padece de tal enfermedad que mientras no se descubra una «estufa» que desinfecte la atmósfera tan enrarecida que respiramos, la enfermedad de la ignorancia perdurará.

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Adiós, señores

EL ÁGUILA

Año II – Núm. extraordinario y último.

Aguilar de Campóo, 10 de abril de 1915.

Autor: El Niño de la estaca

 Reportero

 

Adiós, señores

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 Y aquí incluyo, también, al incontable número de lectoras que buscan mi firma tan pronto como a su poder llega el periódico y me leen en primer término. Para éstas vaya mi perenne agradecimiento por tal deferencia.

        Tuvieron casi siempre mis escritos la habilidad de molestar a alguien y sin embargo nadie se metió conmigo, eso que yo anhelaba contender con el otro Don Simplicísimo –no el escritor-, con el señor Tontúnez y el señor Bobililis, tres tipos muy originales y a propósito para estas cuestiones, por su irascibilidad y mal carácter.

        Nadie aceptó mis retos y solamente un escribidor llegó a amenazarme desde una distancia considerable, por creerse con derecho a ocupar un sillón en la «Gran Academia de la Ignorancia», forjada por mi mente. (más…)

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