Feeds:
Entradas
Comentarios
EL ÁGUILAÁguila-Cielo

Año I – Núm. 10

Aguilar de Campóo, 10 de agosto de 1914.

Autor: G. A.

.

¿Ciudad o aldea?  (I)

Aguilar de Campoo. Fiesta de San Isidro labrador

Aguilar de Campoo. Fiesta de San Isidro labrador

El título que antecede se ha puesto con el propósito de responder a esta pregunta: ¿qué es lo que más vale en la vida de los pueblos, la ciudad o la aldea?, o formulada la cuestión en otros términos: ¿qué es lo que más influye en la obra de la civilización, la ciudad o la aldea? Y dicho con frase más sencilla e inteligible que a la vez explica lo que se entiende por civilización: ¿quién ha ejercido y ejerce mayor y más hondo y poderoso influjo en la cultura intelectual, moral y económica de los pueblos, o séase, en su mayor bienestar y poderío, la ciudad o la aldea?

             Al final de este artículo diré por qué se trae a cuento aquí, en este periódico tan modesto y recogido como EL ÁGUILA, hecho para conversación ingenua de los vecinos de Aguilar y de otros pueblecitos de la comarca, una cuestión como esta que parece tendría lugar más adecuado en las páginas de alguna revista de sociología, de filosofía o de derecho político.

         La mayoría de los publicistas que de este asunto se ocupan responde sin vacilar que la obra grande de la civilización, en que se resumen todos los adelantos que en el curso de la historia han elevado y perfeccionado la condición y suerte de los hombres, es primordial y fundamentalmente, sino exclusivamente, producto de la ciudad. Quien dice ciudad, dice progreso, y en forma tal que ambos términos, civilización y ciudad se identifican. Y razonan y prueban su aserto de esta manera.

Antigua Roma

Antigua Roma

        Comparando los diversos estados y condiciones de la humana existencia tal como se revela en las tribus bárbaras y salvajes de la edad antigua y presente con las condiciones y estados de las colectividades dichas civilizadas del mundo antiguo y moderno, se echa de ver que lo que engendra, constituye y caracteriza a la civilización es la instrucción, la cultura, la ciencia, el arte, la riqueza, el ahorro, la técnica industrial y comercial, la higiene, la organización civil, la división del trabajo, el derecho, la religión organizada en iglesia, culto y sacerdocio, la libertad, la sociabilidad, la delicadeza de sentimientos, el respeto a la mujer, la protección al débil, una mayor estima y aprecio de la vida, el decrecimiento de la mortalidad, en fin, todo ese indefinible conjunto de factores de la vida física y moral que va desde el dominio y utilización de todas las fuerzas y materiales de la naturaleza por la ciencia y la técnica hasta el dominio de nosotros mismos por la educación, y desde la posesión de los goces materiales en que apenas el hombre se eleva sobre la animalidad hasta la posesión y goce de los placeres espirituales, verdad, belleza, amor, caridad, depurados y dignificados por la moral y la religión.

Fotografía de Mari Luz García: Aguilar de Campoo - Plaza

Fotografía de Mari Luz García: Aguilar de Campoo – Plaza

        Y bien -prosiguen los apologistas de la ciudad-, los precedentes factores que integran la civilización se dan todos en la ciudad y muy pocos en la aldea. En y con la ciudad nacieron y en ella se desenvuelven y conservan e intensifican, y por ella se renuevan sin cesar modelándose en infinitas formas en armonía con las varias exigencias del ideal que en la ciudad encuentra también como en hogar sagrado su fuego alimentador de las inquietas y nunca satisfechas aspiraciones del ser humano a un bien superior, a una verdad más elevada, a una hermosura más espiritual y deleitadota. Y que esto es así la historia lo declara con testimonio irrecusable. Con sólo nombrar las más ilustres ciudades que ahora florecen y las que brillaron en el mundo antiguo, se pone de manifiesto lo más grande y bienhechor de cuanto en el correr de los siglos ha producido la humanidad. Hablar de Babilonia, de Nínive, de Menfis, Tebas, Tiro, Jerusalén, Atenas, Roma, etc., es señalar con piedra milenaria los hechos más gloriosos y fecundos de esos grandes y geniales obreros de la historia que se llama ciencia, arte, filosofía, religión, derecho, economía, técnica, creadores de lo que con una palabra expresamos como lo mejor y más delicado del humano vivir, la civilización. ¿Dónde han surgido e incubado y florecido la investigación científica, la inspiración artística en todos su varios y ricos matices, las grandes concepciones intelectuales, los supremos anhelos del sentimiento religioso, los códigos sistematizadotes de la costumbre, del derecho, la organización del capital, las maravillas de la mecánica, los himnos de la libertad y las ansias redentoras de la democracia social, dónde sino en la ciudad?

Buenos Aires

Buenos Aires

        Así pues, todo lo que eleva, depura y dignifica la vida humana haciéndola más rica, inteligente, libre, limpia y hermosa, moral y educada es obra de la ciudad. De ella recibe la aldea lo que ésta tiene de vida civilizada y contra ella, contra las tendencias regresivas que en la aldea surgen y trabajan por estancar y deshacer lo que la ciudad crea, ésta ha de luchar para mantener el fuego sagrado del ideal, del progreso, del esfuerzo libertador de tanta ignorancia, brutalidad y groserías como se acumulan en los bajos fondos de la humana existencia y con tan tristes y abrumadores hechos se manifiestan, y ciertamente en la aldea más y mejor que en la ciudad.

        Yo quería haber rematado en un solo artículo cuanto sobre este particular me había propuesto decir en la forma compendiada a que forzosamente ha de sujetarse un periódico de las condiciones de EL ÁGUILA. Terminaré en el número próximo, y aunque tanto y tan bien platican los apologistas de la ciudad, me adelanto a decir que por el momento yo no soy de su parecer y resueltamente me declaro –quizá sea muy grande equivocación- por la aldea y no por la ciudad cuando se trata de medir en justa balanza qué es lo que una y otra han hecho y hacen en pro y en contra de eso que con tan resonante palabra llamamos civilización.Y –se me olvidaba- diré, conforme a lo prometido, por qué una tan apacible y humildita publicación como EL ÁGUILA se aventura por tan áspero y quebrantado sendero.

 ******

EL ÁGUILAÁguila-Cielo

Año I – Núm. 9

Aguilar de Campóo, 30 de julio de 1914.

Autor: Onsers

.

Excursiones veraniegas

___

La caravana gitanesca

        En una de esas deliciosas mañanas del estío en que los ardientes y dorados rayos del sol caían chorreandoPaisajes - Isla de la Comachona (1) fuego sobre nuestras peludas cabezas, al mismo tiempo que los alegres pajarillos dulcificaban la atmósfera entonando cánticos melodiosos, a la par que surcando el espacio unos y revoloteando otros entre las enredosas ramas de frondosos y copudos arbustos, y el susurrar de las cristalinas aguas de los arroyuelos se deslizaban entre las arenas rompiendo las vallas invulnerables que a su paso se oponían, nos dirigimos con una tropa de borriquillos por la blanca y polvorosa carretera, de Prádanos a Cervera, donde, aunque no muy satisfactoriamente nos acomodamos lo mejor que nos fue posible, formando una caravana parecida a una tosca legión de gitanos con dirección a San Pedro, pueblecito encantador, saturado de un perfume sano y embriagador, y alagado por los trinos de los ruiseñores y por los gorjeos de los alegres jilguerillos y con tan pintorescos paisajes que el poeta con su musa y el pintor con su paleta se encantarían de las bellezas campesinas de dicho pueblo.

Ya estamos andando para el mencionado pueblecito cuando la caravana a cada momento tiene que hacer alto, porque las jinetas están pocoBaile en la pradera. acostumbradas a montar en esos animalejos, ahora que se caen luego que se levantan, y así seguimos todos el camino hasta que después de un sin fin de contrariedades, sin consecuencias, podemos llegar al supradicho pueblo sanos y salvos; pero completamente reventados de cansancio y de calor.

        Después de dar una vueltecita por el pueblo y de saborear la brisa fresca de la mañana, nos dirigimos a la mesa que preparamos a la sombra de un copudo árbol a orillas del Burejo, cuyas cristalinas aguas son su monótono sonido y los alegres pajarillos saturaban el ambiente con sus armoniosos cánticos que alegraban la hora de la comida.

         Terminada ésta nos dimos un paseo por aquellos pintorescos lugares, unos pescando, tirando al blanco otros, cuando los simpáticos mozos de dicho pueblo nos convidaron a bailar al compás de un piano manubrio donde pasamos un rato bastante agradable bailando rigodones, jotas, mazurcas, etc.

Camgrejos de ríoDespués que nos cansamos de bailar nos dirigimos otra vez a la deliciosa mesa donde nos esperaba la suculenta merienda. Entre los platos más apetitosos se encontraban coleando los atrasados cangrejos, que es a los que nos parecíamos nosotros cuando nos dirigíamos a San Pedro, aunque seguramente hubiéramos tardado menos si hubieran andado los borricos como ellos «siempre patrás», porque nuestros borriquillos no iban para atrás iban de cabeza o como se les antojaba.

         Después que merendamos, la caravana se dirigió camino de Prádanos donde llegamos satisfechísimos de nuestra excursión y deseosos de volver enseguida a pasar otro día tan alegre y divertido como el día del Carmen.

******

Peña La Parte

AGUILAR DE CAMPOO

Fotografía: Mari Luz García Aparicio

Peña La Parte

Partir, en camino…

Partir, en camino…

Partir es, ante todo,

salir de uno mismo.Caminante

Romper la coraza del egoísmo

que intenta aprisionarnos

en nuestro propio yo.

Partir es dejar de dar vueltas

alrededor de uno mismo.

Como si ese fuera

el centro del mundo y de la vida.

Partir es no dejarse encerrar

en el círculo de los problemas

del pequeño mundo al que pertenecemos.

Cualquiera que sea su importancia,

la humanidad es más grande.

Y es a ella a quien debemos servir.

Partir no es devorar kilómetros,Manos unidas

atravesar los mares

o alcanzar velocidades supersónicas.

Es ante todo

abrirse a los otros,

descubrirnos, ir a su encuentro.

Abrirse a otras ideas,

incluso a las que se oponen a las nuestras.

Es tener el aire de un buen caminante.

                                              Autor:  Hélder Cámara

Aguila volando sobre montañas nevadasEL ÁGUILA / Año I – Núm. 12

Aguilar de Campóo,

30 de agosto de 1914.

Autor: Andrés Bravo del Barrio

.

CANTABRIA

_______

 A la Prensa Cantábrica

I.

Plaza de Aguilar

Plaza de Aguilar de Campoo

He creído hallar un medio indirecto de hacer interesante a toda la prensa de Cantabria, que acoja la idea de tributar alguno de los homenajes que se dedican al idioma, como es la Fiesta del mismo, a la capital de Castilla Vellegía.

         Todos los amantes del idioma, tanto de nuestra patria como los de las Américas, verían con gusto el esclarecimiento y la glorificación de un punto, si no nebuloso, por lo menos relegado a menosprecio.

Plaza de Barruelo

Plaza de Barruelo

        Entre todas las publiaciones, la primera debe ser EL ÁGUILA -como EL ECO DE BARRUELO-  y después  las que más se aproximen geográfica o por la historia. Como acertáramos a exponer y explotar esta idea, podríamos despertar una corriente de turismo hacia este país, quedando beneficiadas las poblaciones de Aguilar, por su Bernardo del Carpio, Barruelo, por la industria y las antigüedades romanas que cerca de allí ha descubierto el señor Marín Mínguez, y Reinosa, por su Aracillo, y las investigaciones de los montes Medulio y Vindio o Vincio.

         Creo que todos los amantes de las antigüedades romanas tomarían interés por Vellica, igualmente por Aracillo, y todos los amantes del castellano, por las tradiciones de los Infantes de Lara, y Bernardo del Carpio que tiene muchísima relación con Villarén y Vellegía.

De camino al Monte Bernorio

De camino al Monte Bernorio

        En Villarén vivirán sus parientes Velasco Meléndez y Suero Velázquez, parientes a la vez de Rui Velázquez y acaso su antecesor.

       Todas estas cosas las he oído tradicionalmente y las voy viendo confirmadas en la Historia.

        Véase Morayta, tomo pri- mero, páginas 995 y 996.

        En el Diccionario Enciclo- pédico de Montaner queda bien determinado lo que a Castilla y Vellegía o Vellica se refiere, parte de lo cual he visto después de haber escrito el artículo que me acababa de publicar el importante diario de Santander El Pueblo Cántabro. El primer paso ha roto la marcha, y lo demás lo espero de Dios.

.

La Fiesta del Idioma.

II.

Bernardo del Carpio

Bernardo del Carpio

        La Fiesta del Idioma podía establecerse, por motivos que no debo hacer públicos por ahora, entre los últimos días de agosto y primeros de septiembre, con el fin de que coincidiera con la romería de Samoño, que es la más típica de toda la comarca por la época en que se celebra, cuando se han terminado generalmente las faenas de la recolección.

Monte Bernorio

Monte Bernorio

        Los días anteriores podían aprovecharse para veranear en Aguilar, Reinosa o Barruelo, disfrutando del clima inmejorable que ahí se disfruta, como lo prueban los médicos, que aconsejan la permanencia en esa villa como un sanatorio. Los días ocho y nueve son los de la romería, y el día diez podría y debía destinarse a la excursión al alto de la Muela para contemplar el más bello panorama y las ruinas del más antiguo y famoso castillo. La forma de cono truncado que la Muela de Bernorio presenta permite que se vean más de cincuenta pueblos con solo girar sobre los talones, y mucho mejor ahora con el hito que han puesto los del Estado Mayor para sus estudios.

        La variedad de plantas aromáticas que hay en la muela (tal es su forma) y en las faldas de la montaña perfuman el aire, de tal modo que allí solamente la respiración compensan el esfuerzo y fatiga que se puede sentir al faldear la montaña para su ascensión. Bueno será que advierta que tocando con los cimientos del castillo hay una finca cultivada y toda la Muela produce cereales y exquisitas legumbres.

         Bernardo del Carpio-Héroe medievalNo puedo borrar de mi memoria las felices mañanas en que acudía con mis compañeros a coger el anís, que allí se produce, para fumarlo.

         No puedo insistir sobre tal materia y me reservo para mejor ocasión, para justificar mi empeño de que la Fiesta del Idioma sea en el mes de septiembre y en el día señalado precisamente.

         Todos los habitantes de Aguilar deben contribuir para que tal acontecimiento no sea el sueño de un apasionado porsu país.

         Los que tengan intereses en las estaciones de Aguilar y Quintanilla son los primeros llamados a dar impulso al proyecto, que, como amante del pueblo en que nací, acaricio; y espero que vaya unido a los actos de piedad y devoción, que no quiero que me abandonen hasta morir.

 Madrid, 16 de agosto de 1914.

****

Aguila volando sobre montañas nevadasEL ÁGUILA

Año I – Núm. 7

Aguilar de Campóo, 10 de julio de 1914.

Autor: Quintín Alcalde

Palencia, 18 de junio de 1914.

         Mujeres castellanas  

                                                                       T.O. (de Aguilar).

Rosa

Cual una santa que es gloria de Castilla,

Tienen tus dejos de amores el encanto,

                                     y en tu pura mejilla

se inspiraron las estrofas de mi canto.

Hay en tu frente cifradas mil canciones,

tienen tus ojos la luz de la esperanza;

                                 ¡la vida de ilusiones!

el dulce preludiar que en lontananza

            elevan los zagales.

            Tus labios sonrosados

            son rimas ideales,

            idilios adornados

            de luz y poesía;

            con tanta lozanía

            enmudece la lira

            al cantar tu belleza.

            El trovador suspira

            porque hay en tu pureza

                                 castellana,

            ¡una trova de amores

            que dice la aldeana!

            Murmullos seductores

            en tus tiernos acentos,

            como la princesita

            que enloquece mis sueños;

            llevan tus pensamientos

            la dulce sonatina

            de unos labios risueños.

         La santa de tu nombre gloria fue de Castilla,

la Historia en sus anales la proclamó escritora.

                                              Tú, llevas su hermosura,

desciendes de la raza de aquella alma sencilla

que pulsó entre los claustros la lira trovadora:

                                                      y eres la musa pura.

El Coche de Burgos

Nacho Martínez

Nacho Martínez

El Coche de Burgos

____

Cuando éramos niños, los escasos coches que rodaban por las calles de nuestra villa, Aguilar de Campoo, eran de la casa Ford, aunque también se veían algunos alemanes o franceses. Por lo general eran de color negro azabache, como salidos de la pantalla en la proyección de alguna película de los años 40 ó 50, de las que solíamos ver en los cines «Amor» y «Campoo» mientras nos dábamos un atracón de pipas.

Uno de estos vehículos llamaba poderosamente nuestra atención. Era el coche de Cabañas: un Citroen
Pato. Pato
, de color negro, reluciente, de líneas elegantes. Lástima que su propietario sólo lo sacara del garaje para pasear con la familia en muy contadas ocasiones.

Aquellos vehículos eran sagrados. No los podíamos tocar, ni mucho menos subir a ellos. Sólo algunos afortunados –por lo general hijos de conductores– lo podían hacer por la festividad de San Cristóbal, cuando, alegremente engalanados con flores y ramas de árboles y arbustos, realizaban una procesión por la villa tocando insistentemente sus estruendosas bocinas.

Coche de BurgosPero había en la villa otro coche muy popular. Era grande y verde, y se deslizaba por el asfalto como una oruga gigante. Lo conocíamos como el Coche de Burgos, tomando así el nombre de la ciudad castellana, origen y destino de su ruta diaria. Su punto de llegada y salida en nuestra villa era la plaza, a la altura de Correos, enfrente de la Fonda.

Aquel vehículo, a diferencia de los otros, sí lo podíamos tocar, e incluso, con un poco de suerte, hacer en él un corto recorrido por las calles de la villa. Todo sucedía de un modo entre picaresco y aventurero. Cuando los pasajeros habían ocupado sus asientos en el interior, estando ya sus equipajes debidamente colocados en la azotea de aquella gran oruga, el conductor  ponía en marcha el vehículo e iniciaba el recorrido, que haría campeando por tierras palentinas y burgalesas rumbo a la ciudad del Cid. Dos o tres chavales, ávidos de experiencias, nos colgábamos entonces de la escalerilla trasera –por donde se subían y bajaban los equipajes– para emprender un cortísimo trayecto que concluiría a la altura de la casa de Matías, el Carretero, en la calle Modesto Lafuente.

Debido a un estrechamiento de la calle en aquel punto, el autobús tenía que reducir la marcha para hacer maniobra y pasarAguilar..- C. Modesto Lafuente entre las vigas de las casas que invadían el espacio aéreo de la calzada. Momento que aprovechábamos los intrépidos viajeros para saltar al asfalto, dando así por concluida nuestra aventura automovilística. Sin embargo, no siempre fue todo tan fácil y divertido. Hubo un día en que el habilísimo conductor tomó la curva sin reducir la marcha para hacer la acostumbrada maniobra. Viéndonos sorprendidos entonces por aquella inesperada circunstancia, tuvimos que saltar en marcha so pena de continuar el viaje más allá de nuestros deseos. Un inevitable salto, con trompazo incluido contra el asfalto, nos propinó, además, un rebozado en las boñigas de vacas que tapizaban la calle del erudito periodista Lafuente.

Ni que decir tiene que aquella experiencia nos sirvió de escarmiento y no volvimos a repetirla. A partir de aquel día decidimos no viajar más colgados de la escalerilla del Coche de Burgos, sino en el más humilde y seguro Coche de San Fernando.

Música: “Carros de fuego”

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 47 seguidores